
Un día Blanca se despertó al amanecer pues debía despedirse de sus amigas y de su familia porque se iban a mudar ella y...

... su hijo que jugó durante todo el día con sus amigos por última vez en el parque que había cerca de su casa, se lo pasaron genial pero les daba mucha pena el tener que despedirse.
Hasta que llegó el momento de hacer las maletas y marcharse, pues les esperaba un largo viaje hasta su nueva ciudad.
Blanca lo primero que hizo al llegar a su nueva casa donde iban a pasar bastante parte del tiempo, fue asomarse a la ventana para contemplar el sitio en el que vivirían a partir de ahora.
Los dos estaban muy contentos, les encantaba el sitio, todo era nuevo para ellos con muchos árboles, casitas, montañas y vistas preciosas.
Blanca por primera vez se sentía tan libre como una paloma cuando va volando, era esto lo que ella estaba buscando y lo que necesitaba, además su hijo también estaba muy feliz.

Empezaron a decorar la casa con macetas, cuadros, muebles...
Y ya habian conocido a mucha gente allí hicieron nuevas amistades y su hijo ya iba teniendo más amigos en el nuevo colegio.

Blanca era una persona muy transparente tanto como el agua. Allí se sentía mejor que nunca a pesar de que echaba de menos a sus amigas y a su familia. Pero aun así tenia a la persona que más quería en el mundo; su hijo.
Pero se empezaba a hacer tarde y cuando anochecía volvieron a su casa pues su hijo se quedo durmiendo en un banco en los brazos de Blanca.


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